La Asociación Internacional Ultravioleta avala uso de la tecnología UV contra el COVID-19

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Con base en la evidencia existente, es posible prevenir la transmisión del COVID-19 mediante el uso adecuado de la tecnología UV.

Fundada en 1999, la Asociación International Ultravioleta (IUVA) es una organización sin fines de lucro enfocada en el desarrollo y avance de las tecnologías UV para ayudar a enfrentar las amenazas microbiológicas como asunto de salud pública y de medio ambiente.

Dicha asociación, a través de un documento publicado en su página oficial sostiene que, con base en actuales datos de desinfección y en evidencia empírica, las tecnologías de desinfección UVC pueden jugar un rol importante en las múltiples barreras aplicadas para reducir la transmisión del virus causante del COVID-19, SARS-Co-2.

Al respecto, el UVC es un conocido desinfectante para el aire, el agua y las superficies, el cual puede ayudar a reducir el riesgo de adquirir COVID-19 cuando es aplicado correctamente. Por tal razón la IUVA se ha dado a la tarea de reunir a un grupo de expertos, líderes en el campo, provenientes de diversas partes del mundo con el objetivo de desarrollar guías que contribuyan a un efectivo uso de las Tecnologías UVC, tal como refiere el Dr. Ron Hofmann, profesor de la Universidad de Toronto y Presidente de IUVA.

Hechos sobre UV y el COVID-19

¿Puede un mecanismo de desinfección UVC ayudar a prevenir la transmisión del COVID-19? De acuerdo con la IUVA, y con base en la evidencia existente, es posible.

No debe olvidarse que UVC, desinfección UV y UV son conceptos usados aquí y en la literatura científica, médica y técnica, como referencia específica a la luz UV-C (200-280 nm) también llamada UV germicida, que no es lo mismo que UV-A o UV-B, que son tipos de radiación usados en camas de bronceado y presente en la radiación solar.  

La luz UV ha sido extensamente usada durante más de 40 años en la desinfección de aguas, aguas residuales, productos farmacéuticos, superficies y habitaciones[1]. Y aunque todas las bacterias y virus examinados a la fecha (cientos de ellos durante años, incluyendo otros tipos de coronavirus) responden a la luz UVC, no obstante algunos son más susceptibles que otros a la desinfección UVC, por lo que en casos específicos estos deberán ser inactivados con las dosis apropiadas de radiación.

También, la desinfección UVC es a menudo usada como mecanismo complementario a otras tecnologías para asegurar que cualquier patógeno que no haya sido inactivado por algún método previo (filtración o limpieza) sea finalmente eliminado con UVC. De esta manera, la luz UVC podría ser instalada en clínicas como método adicional a los procesos y protocolos existentes, los cuales -de otro modo- podrían estar desgastándose dada la exclusiva demanda de tecnología UVC causada por la pandemia.

Por otro lado, vale resaltar que la luz UVC, específicamente entre 200-280nm[2], inactiva otros dos coronavirus que son cercanos al virus COVID-19 (estos son SARS-CoV[3] y MERS-CoV[4]), siendo importante demostrar que una inactivación ha sido previamente realizada bajo condiciones controladas en laboratorio, ya que la efectividad de la luz UVC en la práctica depende de factores tales como el tiempo de exposición, y la habilidad de la luz UVC para ser absorbida por los virus en el agua, aire, y los pliegues y grietas de los materiales y superficies existentes.

La infección por COVID-19 puede darse por contacto con superficies contaminadas y luego llevarse las manos a la cara (menos común que el contagio persona a persona, pero en cantidad considerable)[5]. En tal caso, minimizar el riesgo de contagio por contacto es clave, ya que COVID-19 puede vivir en plástico y superficies de acero, hasta tres días[6]. La limpieza tradicional podría dejar residuos de contaminación microbiológica, la cual puede ser eliminada con UVC, sugiriendo que una medida óptima consiste en aplicar múltiples métodos desinfectantes.

La IUVA coincide con las Guías para hospitales de la CDC (Center for Disease Control and Prevention) en que la efectividad del UVC depende de cómo se absorbe la luz UV, en las partículas en suspensión o en las superficies que contienen la amenaza microbiológica. También depende del espectro de acción del microorganismo, de la variedad de diseños de los dispositivos, y factores operativos que impacten en la dosis aplicada[7].

De modo que la IUVA reconoce, en el caso de que la luz UVC no pueda llegar a un patógeno en particular, este patógeno no podrá ser eliminado. Sin embargo, reduciendo el número de patógenos presentes se reduce el riesgo de infección; de lo que se deduce que la carga total de patógenos puede ser reducida sustancialmente aplicando UVC sobre las superficies fácilmente expuestas como una segunda barrera de limpieza. 

¿Son seguros los dispositivos de Desinfección UVC?

Como cualquier sistema de desinfección, los dispositivos UVC deben ser usados de modo apropiado para que sean seguros.

Este tipo de mecanismos producen una variedad de luz UVC de entre 200 y 280 nm, más “fuerte” que la luz solar, por lo que puede causar severos daños a la piel y también dañar la retina de los ojos si estos son expuestos.

Algunos dispositivos también producen ozono como parte de su proceso, mientras que otros producen luz y calor como el arco eléctrico de la soldadura. Por lo tanto, la seguridad tanto del usuario como del equipo debe ser considerada en todos las aplicaciones de tecnología UVC, y estas consideraciones deben detallarse en el manual de usuario, ser enseñadas en la capacitación del operador, e incluidas en las declaraciones de confianza y seguridad.

¿Existen estándares de desempeño y protocolos de validación para dispositivos de desinfección UVC?

De acuerdo con la IUVA (y dada la gran cantidad de dispositivos UVC comercializados para la desinfección de aire, agua y superficies sólidas), la ausencia de estándares unificados en cuanto al desempeño exigen tener un cuidado especial en la elección del sistema a implementar; asimismo, es importante considerar la evidencia obtenida por alguna tercera parte, tales como la certificación de los materiales usados y la certificación eléctrica emitidas por entidades oficiales (NSF, UL, CSA, DVGW-OVGW u otras instituciones dependiendo del caso).

En cuanto al diseño de dispositivos UVC para desinfectar aire y superficies sólidas en la Industria de la salud, los miembros de IUVA trabajan arduamente junto a otras organizaciones internacionales de estandarización, en la industria de la Iluminación y la salud para desarrollar pruebas estandarizadas de la desinfección[8]. Esto con el objetivo de desarrollar una guía que ayude a los proveedores de todo el mundo a escoger la mejor tecnología posible para el cliente, o institución, y que estos puedan ser usado en la lucha contra múltiples organismos resistentes a las drogas (drug resistant)[9] y otros patógenos como el COVID-19.